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En la Carabela


Durante todo el verano 2021, como parte de la programación de “Arte en la Carabela” (Santa Teresita), los lunes y miércoles de 19 a 22.30hs, van a estar leyendo poemas de todxs lxs autorxs de “Yacer en el Tuyú” y se escucharán por los parlantes del playón

quienes anden por la zona no dejéis de pasar
❤️⚓️

Carolina Pereira

EN VERANO. EL RETORNO.

Oriunda de un pueblo
que de lejos me parece extraño.
Sin embargo, una vez sumergida en sus calles,
humedales, silencios, se transforma en lumbre.

Brújula y advertencia,
todavía no perdiste tu norte.

Rimbomba la mar picada,
agitada por causas naturales,
como mi interior ante el recuerdo.
Cartografías, dibujos y movimientos
manifiestos en el cuerpo.
La niña me mira a pesar de todo
ahora sonríe, entera
sus pequeñas manos me acercan un catalejo
insiste que mire a través de él, de ella.

Un tubo extensible, ojos en cada extremo,
cuela la luz y amplifica la imagen.

Su eco me deja señales,
todavía no perdiste tú norte





Carolina Pereira (1991)
Nació en Wilde, reside en Mar del Plata
Transcurre bastante tiempo en Santa Teresita 




José Manuel Sánchez


LOS TAXISTAS DE MI CIUDAD

Tacheros de Santa Teresita,
por su esfuerzo y calidad
les dedico el poemita
¡Los taxistas de mi ciudad!

Servidores de la comunidad
diligentes y cumplidores,
no escatiman favores
¡Los taxistas de mi ciudad!

Cordiales y respetuosos
no hacen discriminación
cumpliendo bien su misión
¡Los taxistas de mi ciudad!

Son señores del volante
y psicólogos verdaderos
aconsejando al pasajero
¡Los taxistas de mi ciudad!

La mujer también exhibe
su femenina elegancia
manejando con prestancia
¡Los taxistas de mi ciudad!

Querido por la comunidad
el noble gremio “tachero”
en popularidad está primero
¡Los taxistas de mi ciudad!

Unidos al remisero
por lazos de profesión
serán un solo corazón
¡Los taxistas de mi ciudad!


José Manuel Sánchez
En algún momento residió en Santa Teresita 




Marcos Benítez


SUEÑO PEQUEÑO, SUEÑO GRANDE

Todo niño tiene sueños pequeños según su edad
Pero grandes por sus sentimientos...
Y navegando en sus sueños de niño
Llega a una edad en que esos sueños
Se agigantan y así se cumplan o no
Esos sueños jamás los alejará de su mente
Como el hombre que es hoy.

Quien puede borrar de su mente
Los recuerdos de la infancia???
Buenos, NO tan buenos y hasta “malos”
Yo creo que los sueños hablan de por sí
GRANDES… PEQUEÑOS o irregulares
Pero siempre estarán presentes en perspectiva.

Aunque a veces nos apartemos un poco
De ellos que vuelven cuando menos lo pensamos,
De grandes también pergeñamos sueños
Algunos importantes, otros no tanto que
Puedan o no cumplirse depende del empeño
Que le pongamos para su realización.


Marcos Benítez
En algún momento residió en Santa Teresita 


Horacio Ventrice


DUEÑO DEL MAR

Porque en el invierno a pesar del frío,
tan solo por verlo, todo desafio.
Y en las madrugadas, bañado en rocío,
amanezco al lado de este viejo amigo,
a veces tan calmo y otras tan bravío,
por eso proclamo, que este mar es mío.

Pero en el verano lo invade la gente,
que ensucia sus playas y mata sus peces,
dejando en la arena sus cuerpos inertes.
Y si les pregunto ¿porqué son tan crueles?
dicen enfadados: “Volvió el loco éste,
llévenlo a un loquero, donde no moleste”.

Si me llaman loco, por algo tan bello,
como enamorarme, y sentirme dueño,
de este mar tan noble, como tan extenso,
fuente generosa de vida y sustento,
y ruta sin vallas hacia el mundo entero,
yo digo con pena: “los locos son ellos”.


Horacio Ventrice 
CABA, 1946 - Santa Teresita, 2004

Gladys Mabel Suárez de Cleve


EPOPEYA

Yo soñé una noche con una epopeya.
Cuando la mañana aún no insinúa
Su color de vida, mi mente apuraba
Concretar el sueño que me desvelara.
Miré nuevamente a mí alrededor
Y no había nada…
Pero tuve un sueño y era una epopeya…
Los médanos de oro ya no me ocultaron
Su regio tesoro. Allí estaba el mar
En continuo jaque…era un desafío
Y me atreví a jugarle.
Por esa epopeya que soñé una noche
Trabajé muy duro. Contagié optimismo,
Me reuní con seres cuyo corazón,
Latía al ritmo del mío. Y fue apareciendo
Concreta y posible la ciudad pensada
Yo la sigo amando desde mi morada
Contemplo sus logros, me duelen las faltas…
Sin afán y lucha no recoges nada.
Baste el ejemplo y las manos limpias
Para disfrutarla.
Yo soñé una noche con una epopeya
Y logré plasmarla.









EL MAR

Bajé a la playa muy temprano. El sol me promete un día cálido y quiero disfrutarlo contemplando el mar. Me gusta. Me hipnotiza mirar su movimiento, que no propone pausa.  Mis ojos lo recorren, lo escudriñan con minuciosidad, y con admiración, aunque no sé qué busco, puedo estar así, suspendida en esa alegría, sin que me importe el paso del tiempo. …. Hoy el sol le transmite reflejos dorados y él los irisa transformándolos, en brillante nácar.
Sentada en la playa, lo observo, me maravilla su majestuosidad. Siempre está distinto, siempre está cambiante. Cuando el viento del norte le arrima  nostalgias de río, se amarrona y su espuma pierde la blancura que tanto me gusta. En cambio, el viento que viene del sur, lo cubre de turquesas y los caracoles que se duermen en la playa, traen cansancio de lejanía y formas que no son las conocidas por habituales.
Su fuerza es la misma, si se muestra como un inmenso manchón de aceite, uniforme, parejo, como sumergido en un profundo sueño de gigante o si se debate como un ogro furioso, gastando su fuerza en sí mismo, mostrando sus olas derrochando energía y poder.
Hay días que luce sus clásicas puntillas blancas, que desbordan de las olas cayendo en pequeñas cascadas, o los dorados festones de espuma, coronando las olas subrayan con nitidez  espacios que descienden y se elevan como latidos de un poderoso corazón, y me descubro respirar con ese ritmo.
Hoy, una corriente lo cruza muy cerca de la playa… las olas chocan, provocan remolinos, la arena se agita y hace visibles las delicias que guarda.
Bandadas de gaviotas alborotadas, se posan sobre el agua, con bullicioso agitar de alas, eligen su comida, se la disputan en un juego fingido y embustero, y vuelan bajo, para custodiar el tesoro encontrado.
Yo, sonrío, porque podría enumerar un sin fin de sensaciones que esta contemplación me provoca.  Pero al sol lo ha cubierto una nube negra y espesa, ha refrescado, y decido que ya es hora de regresar a casa.  Me despido de este amigo agradecida, porque me voy, colmada de belleza.


Gladys Mabel Suárez de Cleve (1937)
Nació en La Plata, reside en Santa Teresita





Alicia E. Sempronio


PESCADOR…

La lluvia cae sobre ti pescador,
detrás, está el marco inmenso del mar.
Tu rostro húmedo, ansioso, espera,
pareces orador.

Firme tu mano en la línea,
atenta ante cualquier sensación.
La lluvia te sigue mojando,
es tu verdadera pasión.

Cae el agua sobre tu rostro,
pero tu boca está seca.
Tanto mar a tu alrededor
y no puedes saciar tu sed.

Solo estás tú, fiel pescador,
la lluvia no te asusta,
el mar y el cielo gris te envuelven,
la arena te refleja el corazón.

Temblorosas tus manos vuelven a encarnar
deseando éxito en tu misión
lejos llega por tu fuerza la carnada
y entra en el verde grisáceo sin
zigzaguear.

Noble, fuerte, tenaz,
el mar cobija tus pies.
Ya te llegó la vibrada
que esperaba tu mirada,
es tu gran pez sagaz.


Alicia E. Sempronio
Reside en Santa Teresita 

Martha Elvita Rodríguez


COSAS DE MUJER

Uno siente que en versos, deposita su alma
Esas tiernas palabras que nos quitan la calma
Y en la tierna agonía, nos permite soñar.

En hilvanadas frases, en palabras, decimos
Aquello que escondido como frágil racimo
Como un cálido nido, nos da seguridad.

En los tiempos pasados, se nos daban medidas
A todas las mujeres por siempre sometidas
A las reglas estrictas de nuestra sociedad.

Silenciosas mujeres con sus bocas selladas
Sedientas de expresarse, aunque fueran amadas
Oprimidas sus almas hasta la sequedad.

Yo se que en aquel tiempo de noches sin estrellas
Lágrimas en mi madre… esa mujer tan bella
De sus ojos tan tristes, las he visto brotar.

Tan llena de amargura, silenciosa, callada
Quizá volcó en mi vida, su afán de mostrar
Cuando fuego llevaba, que la supo quemar.

Todo lo que oculto, olvidando sus ansias
Como un grato perfume, o una sutil fragancia
Aunque parezca un sueño, eso… ¡lo herede yo!








OBSESIÓN

Llueve y llueve pero dentro mío
La sangre se desliza por mi agonía
Me molesta el sonido del viento
Que no se lleva mi desilusión.

Desde el búcaro las rosas dejan caer sus pétalos
Tienen frío… yo las congele
Mi aliento no encuentra tibieza
El frío de mi alma no tiene fin.

Recuerdo su piel… su pálida tersura.
Las carisias que no le di, me dañan 
Vuelan como pájaros en la noche
que extraviados, no entienden el porqué.
Y llueve, y sigue lloviendo
Los cristales del ventanal, opacos
disimulan mi tristeza.
Mi corazón humillado y herido
agoniza cruelmente mutilado.

Ya no veo salir el sol… lo ignoro
Solo, envuelto en sombras,
con ojos torturados e insomnes,
comprendo que nunca le interesé.

Como un fantasma que huye de la luz,
me despojo de su recuerdo para poder vivir.








TRAICIÓN

Tiene sabor amargo
Es como hiel hurgando el sentimiento
Cuchillo desgarrando la carne
Como arder sin llamas en el afecto.

Es dolor del alma estrujada
Angustia de estar en soledad
Andar caminos en tinieblas
Sentirse en tremenda orfandad.

Es no encontrar la mano amiga
Esa que cruelmente nos mutiló
El calor del abrazo necesario
El alimento que finalmente nos negó.

Sombra pegajosa que denigra.
Infamia, llaga que ulcera el corazón
Puerta cerrada para el olvido
Nube que impide la razón.

Miedo desgarrando las entrañas
Humillación, sueño perdido, lacra negra
Que impide gozar de la luz
E ignorar el brillar de las estrellas.

Dolor que no encuentra consuelo
Espina lacerando la intimidad
Amor disfrazado de odio
Eterna noche llena de obscuridad.








INDEFENSIÓN

Como un pájaro que perdió el vuelo
Marianita no entendía que pasaba.
Su inocencia se estrellaba contra un muro,
donde no existían consejos, ni palabras.

Acostumbrada a vivir en la miseria
sin derechos, sin disfrute… solo lágrimas
Su pancita reclamaba comida,
¡la que los días iguales, le negaba!

Jamás entendió la pobreza de su rancho,
careciendo de todo, ella sobrevivía,
jugaba con las sombras y las luces,
¡Nunca un juguete para la alegría!

No esperó mañanas venturosas, no las hubo,
en el jergón, depositaba su tristeza.
¡Cuánto llanto escondido, denigrante,
no hay arco iris, cuando el hambre asedia!

Había quedado sola con su madre.
Sus hermanos, uno a uno fallecieron,
se fueron ignorando que es la vida.
Por el abuso del más rico, el hambre padecieron.

Cual paloma que quebró las alas,
no intentaba provocar el vuelo.
Resolvía en distracciones su soledad,
como un perro, que no tiene dueño.

Remolino de sombras, la atrapó una noche,
el dolor de su carne… ¡era infinito!
Las perlas negras de sus ojos se cerraron
¡hasta los pájaros lloraron en sus nidos!

Dolor por la injusticia nos envuelve
Quejidos del alma, padecidos.
No hay futuro si no viven los niños.
¡El dinero, la conciencia del hombre, ha pervertido!








BUSCANDO SOMBRAS

La luna se ha metido
Sin que se lo pidiera
En el vaso de vino que disfruto
Con la pienso… será mi compañera.

Su luz invade todo, nada ignora
Y yo, enamorado y feliz, le he pedido
Que a veces, se oculte un instante
para poder besar, como he querido.

Más la luna… ¡envidiosa de mi amor!,
se esmera en brillar de vil manera
y aunque me ofrece guiños amistosos
yo desearía que por fin… se fuera.


Martha Elvira Rodríguez (1933)
Nació en CABA, residió durante un tiempo en Santa Teresita 

Susana Ríos


TIEMPO DE OTOÑO

Si hubiera sabido que tenía que vivir seis décadas
para descubrir la magia de los sentidos,
hubiese aprendido a esperar sin pena.

Si el tiempo que paso tan lento se
hubiese apurado, no nos hubiera cruzado
en el otoño de nuestras vidas

Nada ha sido en vano porque a pesar de
nuestro otoño logramos sentir la calidez
de una primavera florida

Y lo que fue tan intangible ahora es el
combustible de nuestro motor que nos ayuda
a transitar el ultimo trayecto de esta vida… vivida

Pero esto es así… el tiempo nos unió en
el momento indicado
ni un minuto antes, ni un minuto después.
Porque nunca es tarde para comenzar
a escribir una simple y mágica historia de amor.








SIN OLVIDARTE

En la playa, junto al mar y al sol,
Te tengo en mi mente.
En el cielo celeste e inmenso,
Te tengo en mi mente.
En la noche, cubierta de estrellas,
Te tengo en mi mente.
Sola estoy en toda esta belleza.
Sola pensando en tus caricias.
Queriendo olvidarme de ti,
Para poder, por un momento,
Volver a ser feliz.








LA NOCHE

Junto al mar, he visto el horizonte.
Junto a mí, has estado tú.
Y la noche fue pasando,
como la luna recorre el universo,
luego vimos, tomados de la mano,
un día, el amanecer.
Que fue la culminación
de ese inolvidable encuentro en el mar.








NOCHE FRÍA

Acotada sin poder dormir, siento que te tuerces con ira golpeando enloquecido como un pájaro enjaulado.
Ya nada es paz en esta fría noche.
No me acercaré cruzando la playa.
No te abrazaré con todas mis ansias, ni te cantaré hasta que te calmes.
Me quedaré frente a los leños, envuelta en mi manta mirando la luna, esperando que aclare.
Y cuando el sol salga.
Tiraré mi manta
para ir corriendo
por la tibia arena
a cantar mi canto
a tocar tus aguas
a besar tu néctar
a decirte bajo
casi en silencio
que toda la noche
he pensando en ti.








SIN EDAD

Este es el momento de asumir lo grande!
Se que te da miedo
que te cambia el rumbo
y que jamás será, solo tu mundo.
Este es el momento que Dios lo mando
y… sin entenderlo
ni tal vez desearlo, este es tu presente.
y lo estás creando.
Este es el momento justo de ser madre
porque su latido
retumba en tu panza
y en la larga noche sola no descansas.
Este es el momento…
tendrás a tu hijo
y cuando tus brazos
sostengan su cuerpo
y calmes su hambre
mamando tus senos
te darás cuenta Mi querida Amiga
que parir un hijo
es parir la vida.


Susana Ríos (1951)
Nació en CABA, reside en Santa Teresita