Raúl Alberto Pascual


APUNTE

Un exiguo cono de luz artificial. Las caprichosas volutas de un cigarrillo, y sus cómplices arabescos en la enrarecida atmósfera. Una perceptible brisa del Atlántico, cansina, polizonte… Marco arquetípico durante los dos años de mi soledad última. Entre dimensiones diletantes cuando el susurro de las voces se tornaba demasiado hostigador…
Un imaginario muy metido en las entrañas. Páginas nada sumisas ni inocentes. Un desacato. Una génesis de la palabra en lo extraño de la aridez interior.
Extensión boyante… Desde el abismo hasta el aullido subliminal. Desde la ternura hasta la desmitificación…
Incontables horas. El poncho en la espalda. La compañía de algunas queridas grabaciones. Un sinfín de mantos azules inquietos, con sus luminarias en la alforja…
Hálito regional. Pertenencia. Tonalidades amarronadas.
Amar…
/Amar EL Tuyú, los pájaros y el mar/.









DE LOS FANGOS Y EL FUEGO

A lo mejor salpicado, filamentando recelos, en un entreacto de lo solapadamente ignoto, hasta aclararía propulsado por la impotencia, uno a la sazón termina internando las extremidades en los fangos… y hasta confirma ridículo que esas mismas extremidades todavía están pero no se divisan, es que se han encerrado traviesas tras un dedálico masacote fofo, fondeado, que disfruta la virtud de suprimir cuanto trazo había antes, y que pretexta sus infidelidades con novedosas fábulas en una pizarra caprichosa y sin par… Onomatopéyicos los fangos reinciden en los márgenes o en el tálamo…
(Esos mismos fangos del exterior, a los cuales descalificamos por réprobos y repelentes, semejan a los mismos fangos réprobos y repelentes interiores, pero a los cuales no osamos descalificar con parecida virulencia)…

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El fuego, sin razones ambiguas, como en un olvido, se estanca en sus llamas, y según sus afanes sale para irradiar felicidad o infelicidad en una costumbre atávica y frontal…
Es unipersonal personaje en una partícula de temperatura, y en una partícula de temperatura bien traviste a la indigencia en un salvador sonar o en un mesón para el disparate, ya que se crespa en el yunque de su pródiga combustibilidad…
(Ese mismo fuego y esas mismas llamas son la analogía en el mismo fuego y las mismas llamas donde se erige la controversia del microcosmos particular)…

Detrás de las imágenes, en los fangos y el fuego hay una exquisita arquitectura para el desdén y los fecales espaldares de las fieras dominadores… ¿Nosotros?...









ROMANCE

hace muchos días
de hace muchos años
me desvisto
me recitas…

secos espinillos
teros vigías
escuchas sediento
sediento miras…

afanes agrestes
inquietos roces
te penetro
me adormeces









ACLARACIÓN

Desconozco en sí el porque decidí tan compleja incursión.
Solo sé que aquí me encuentro, bajando hacia el subsuelo de los contenidos. Casi transgresor en esto de la fantasía, en esto de la resonancia lingüística…
Y si piensan que he descuidado lo trascendente se equivocan. Como se equivocan si esperan que asuma los desatinos…
Harapos y alborozos que arropan. Laberintos ambigüos…










Un apero sencillo y los huesos ateridos… Reservado, catador de madrugadas.

DE PAGOS Y NUTRIEROS

Por los pagos de Santos Vega
cabalga el añoso nutriero
siguiendo el rastro a su presa,
y cargando muchos inviernos.

De a poco ginebra en el garguero,
sin apuro, a paso lento,
mientras la astuta trampa espera
en lo oscuro del cañadón espeso…

Y como todos en este duro oficio
desde adentro tararea nostalgioso
el verso espontáneo e inconformista
del corajudo inspirador, su mito.

Aparece entonces el fraseo,
casi descuidado, desoyendo el agobio;
quisiera detenerse en la guitarra
de aquel hombre, suyo el tono.









LA CARICIA DEL JUGLAR

Tierra silenciosa
de herraduras en las entrañas,
de indómitos perros cimarrones,
envolvente, heroica, camarada.
Del querandí último camastro,
soporte de guapos domadores…

Tierra silenciosa
de seducciones en los bañados,
donde se serena el viento
para que silbe el álamo,
donde duerme la torcaza
en tanto desova la corvina…

Hembra fibrosa, amparo;
hembra obstinada, aborígen y gaucha.









Detrás, el eco del olvido.

EL VIEJO PUERTO

Huérfano, solitario.

Estás ahí, agitado,
como agitadas
las corrientes
de tu fangoso lecho…
Hundo la mirada,
mimetizo el pasado;
ranchos, saladeros,
rostros ya ausentes…
Y cronistas
nosotros, los dos,
mitigamos la añoranza…
Restos, sedimentos,
nativo legado.

Huérfano, solitario.
Reposa…
/viejo puerto canoero/.









Cubiertos de estelas marinas… /allá van/.

BARDOS DE PROA Y BABOR

tozudos motores
              en ordenada marcha
los rojos y amarillos
              quimera potencia
empujan                   empujan

sobre sufridos maderos
              musculosos cuerpos
esfinges doradas
              veintos contravientos
calculan                   calculan

redes cajones
              diestros remendones
crujientes mástiles
              cardúmenes entrelazados
recorren                  recorren

estridentes bardos
              partisanos intrépidos
proa y babor
              laboriosos pescadores
ejecutan                  ejecutan









Faros San Antonio (1890) y Punta Médanos (1893)

DISEÑADORES DE SALIDAS

norte    sur
este       oeste
diseñadores de salidas

guía       seguidor
altura    emergente
diseñadores de salidas

vigía      orientador
fantasía               torre
diseñadores de salidas

ruego    parador
espejo  vidente
diseñadores de salida









En su nombre romántica gallardía.

SANTOS VEGA

un caballo, un jinete y un bordoneo
matrero puro valor,
y en el viento impreso exaltación…

un caballo, un jinete y un bordoneo
rebelde, facón, fama,
filosa lengua según la invitación…

un caballo, un jinete y un bordoneo
pródigo blasón, pampa,
sabio para el viso socarrón…

un caballo, un jinete y un bordoneo
Santos Vega el payador,
bajo un ombú leyenda y veneración









General Lavalle: pueblo que aún mantiene viva la epopeya de cuanto significa el Tuyú

VISCERAL PROCLAMA

No sólo eres un pequeño villorio de rústicas casas
ni un ignoto museo entre desparejas calles
dentro del circunstancial espacio que te fue asignado.

No sólo eres una gran plaza de llamativas palmeras
ni un cementerio secreto de cerámicas indígenas
atractivo de turistas comprando en apariencia lo vedado.

No sólo eres un camping más los domingos
ni las achuras prepotentes en las modernas parrillas
donde los dientes se incrustan aduciendo relajamiento.

No sólo eres la dramaturgia de avances foráneos
ni documentos hológrafos o relatos orales
ocultando la mendaz ambición de bergantines piratas…

/Eres la identidad en sus auténticas y prístinas fuentes/.
/Eres la memoria en sus fidedignas virtudes y entregas/.
/Eres el alma, y uno a uno todos los ignorados denuedos/.









LOS PÁJAROS Y EL MAR

Los pájaros y el mar. Se agitan, galantean. Placer o
Tormenta. Vitales, guerreros…

Los pájaros y el mar. Proyección, diseño, desafuero.
Arco iris. Vertiginosos, aventureros…

Los pájaros y el mar. Herméticos, confidentes. Agua
y vuelo. Espuma y pluma. Suspiros, tálamo…

Los pájaros y el mar. Orilleros. Territorio. Estación
Jolgorio…

Los pájaros y el mar… /He aquí, el Tuyú/


Raúl Alberto Pascual (1948)
Nació en Adrogué, reside en 
Transcurrió mucho tiempo en San Clemente del Tuyú
  

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