Marta Mutti


SILENCIOS LLENOS DE VOCES

Aquieta tu paso.
Serénate, que necesitas ver hacia tu orilla.
Cubre de rojo vino tu vaso.
Que despierte tu sangre y mueva tu raíz.
Transita por tus rías quietas.
Mira cómo nace y muere el sol en ellas
 Amándose en ellas.
Deja que la calma de los juncales
y totoras atrapen tus pasos
contándote historias
cómplices de garzas,
calandrias, gaviotines.

No te ocultes, no te disfraces
que mal haces en privarte
de andar al viento
chapoteando silencios llenos de voces
que solo quieren transformar tu oasis yermo.

Vamos, suelta amarras.
Anímate; échate a navegar.
Libera tu manera de sentir.
Permite, que lo simple,
infle la piel de tus velas.

Vamos, sigue la ría
 hasta alcanzar la bahía
y hazte a la mar,
anímate al azul profundo.
Allí hallarás tu verdad.

Que no te falte coraje.
Cubre de rojo vino tu vaso.
Para escuchar al viento silbando locuras.
Y dejarás de mirar atrás...
Y no querrás lamer tus heridas...
Sólo; lamentarás no haber partido antes.








MUELLE DE LA NADA


Dueño de los secretos de la alquimia,
me jactaba de sortear sin dificultad,
los tropiezos con que se aprende en la vida.

Soberbio, elegí las batallas de los sentidos.
Avezado titán en busca de tempestades bravías
con furia orgullosa recorrí las calles del destino.

Seguí los cantos del viento, para atrapar al día.
Escuché las voces mudas que oculta la noche.
Me sentí poderoso. Sabía demasiado.

Merecía un descanso. Un premio para el rey.
Dejé de buscar senderos vestidos de lluvia.
Adormecido, me entregué al bostezo de la sombra.

Me alejé de la ilusión, sin reconocer mis deudas.
La ignoré, marchando sin rumbo por un mar vacío.
Me dejé atrapar por el hechizo de mi nave perdida.

Y me quedé mudo porque mi lengua perdió la memoria.
Sordo, porque el orgullo llenó de arena mis oídos.
Podía ver. Y me vi solo, sentado en mi muelle de la nada.
Mientras el amor se marchaba por la curva infinita del horizonte...








ESCRIBE TU HISTORIA
  
Que no te atrape el cielo, bajo su hechizo.
Ni el viento en sus redes te envuelva.
Tampoco dejes al mar; robarte el calor.
Contra viento y marea: ¡Pelea!

Que las cenizas no apaguen tus sueños.
Ni el tiempo engañe a tu memoria.
Y tu esfuerzo no ceda bajo el peso de la fatiga.
Contra viento y marea: ¡Camina!

Que no te sorprenda el carbón de la noche.
Ni el sol con su lava, consuma tus entrañas.
Tampoco dejes a la angustia ahogarte en su charco.
Contra viento y marea: ¡Grita!

Que no se rindan tus pies gastados.
Ni se extravíen en el tiempo; tus sentidos.
Y tu espada no se incline besando al suelo.
Contra viento y marea: ¡Resiste!

Que no basta una vida.
Ni alcanzan, otras vividas, (si ciertamente las hay).
Que debes marcar a ésta; con el sello de tus huellas.
Contra viento y marea; ¡Yérguete!

Que la prisa no razona
Y si no hiciste, no harás.
Ya es hora. Ve y escribe tu historia.
Contra viento y marea, libera tu sangre.








MÍO

Amanecerás
en mis párpados
apretado a mis esperas
te buscaré en los terraplenes
de palabras por decir.

Me asomaré
al mar de tus calles
fondearé en cualquiera de ellas
y centinela inmóvil
no perderé tu paso.

Seré pasión, canto del sol
y cuando arribe el cenit
no me atrapará la fatiga.

Cuando la tarde entre olas
decline en las sombras,
continuaré rondando tu perfil
recogeré tu aliento
 y bajo el paño de la noche
más allá de la rompiente
cerraré los ojos
 y serás otra vez mío.








DiIFERENCIAS


Olvidas en tus ausencias
que, aún perdido, siento.

Olvidas que mi cuerpo
no ancla tu oleaje.
Tus ojos no ven
porque les niegas el verme.

¿Cómo podrías?
…si 
eres arena del médano
que llega para no quedarse.
Pero te sé y me sabes.
Y te enciendes
cuando te busco.
Y me enciendo
cuando me encuentras.


Marta Mutti (1948)
Nació en Lincoln, reside en el Partido de San Martín
Transcurre bastante tiempo en Santa Teresita 

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