Jorge Ergasto Montenegro


Tiene miedo de morir porque aún no ha vivido. Franz Kafka
Para quien tiene miedo, todo son ruidos. Sófocles

TORMENTA ELÉCTRICA CERCA DE LA PLAYA
                                         
a Ana Claudia Díaz


El miedo no siente explicaciones
sólo metáforas.
Cae en peras, muchas, sobre nuestras cabezas.
Espejismos de olmos,
chichones sin madre:
Sísifas consecuencias.
QUIETUDES

Primera vez de alguna cosa
primera cosa de alguna vez.
Quietud del agua,
el agua inquita que agita esperas.
Ondas del casi,
del extravío,
del no serán.

¿Dónde la Ría?
Tan lejos como los sueños que siempre
se traga el mar.
Simuladora que devuelve parecidos.
Nunca es lo mismo.
Juego de espejos.
Hondo hasta la raíz, el peine de ausencias
se mece hundido.

El por qué, el cómo, el ¿qué extraño?
se agitan, breves;
quietud segunda, péndulo en gotas, reloj de barro
ora de arena, ora barranca, ora de playa,
y, por fin… agua.

Quietud del ave, paisaje queja.
¿Dónde el macá que solitario (siempre)
paseaba acunos?

Aguarda el minuto,
no se demora más que su pausa.

El agua es nube.









CUADRERAS EN LA MITRE

Pista de cuadreras, la Mitre está de fiesta
la calle se empolva de nubes por cascos,
los mirones gritan y en tanto a la suerte
aprietan los dientes los que sí apostaron.

Tres por un pago, tres por uno al Moro
son puros recules porque en este brete
el que está en las riendas es el Negro Arana
el que siempre gana sin usar rebenque.

De bigote fino, sombrero y chaleco
veo al lado nuestro que el Gaucho del Sur
cruzando la zanja a los tropezones
corre hacia la cancha, grita, copo yo.

El negro se apila sobre el lomo y veo
como se arremanga, sujeta los tientos.
La faja liviana, vincha en la melena
talón sin espuelas para hacerse viento.

Se miran, se alinean y tras corto trote
¡largaron! -se oye- y ahí van los dos
como refucilos rumbo a la bandera
dónde los rayeros prestan su atención

Ni sacar la cuenta, el Negro, invencible.
Por media cabeza ganó su campeón.














ARTIFICIOS NEGROS

Hay una luz que busca sombras
la sombra no busca, solo encuentra:
sendas sin caminantes, ojos vendados
pluma sin dedos, bosques sin leña.

Hay una luz que pinta oscuros
lo oscuro no pinta, es solo tela:
que cubre las estrellas y ocasos rojos
amordaza el gallo, engrilla penas.

Hay una sombra coronada
Reina de Oscuros por luz ausente.
La oscuridad no existe, solo extravío
del sol que el hombre a veces pierde.

Ciego nacido o luego ciego
dicen: poeta,¿Qué es la luz? / tuve.
Tú no te extraviaste y vos, recuerda el rayo
color de fuego en las blancas nubes.









¿A QUIÉN ESCRIBO?

(me contesto identificándome con el "itinerario poético 1976" del autor
nacido en Hernani (Gipuzkoa) el 18/3/1911: Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya
que fallece en Madrid (España), el 18/4/1991)

Escribo a mi espejo que enfrentado a otros
cumple el principio físico acotado
infinitos carbones / infinitos martillos,
infinitos diamantes / infinitos Celayas.

Escribo a las cuerdas vocales mudas
con ruidosos ecos de un valle nuevo
por ladera a la cima rebotan entre piedras
las voces que son parto / madre del mismo grito.

Escribo a los anónimos reflejos
que murmuran los versos que no han sido
y a los Otros les resto / a los Unos les sumo
y al futuro le hiere / la ecuación de mi lanza.

Escribo a los sufrientes / como el Nóbel
pide en voz de tribuna y cual índice
me señala el oeste / y de la historia ingrata
hojeo aquellos libros y humilde imprimo otros.

Escribo a descubrires Marechales
pretender de Elbiamores no cantados
a las cosas y gentes con sus cosas y rosas
a las gentes y cosas con sus gentes y espinas.

Escribo a los hilos de piedra o de agua
inútiles intentos / vanos pasos
por cóndores me vuelo / por arcas charcos cruzo
al norte doy las olas y al sur devuelvo el cisne.  (1)

Escribo a los pintores de verde tela
acuarelas regalo y de mis manos
hago rodar un sol que rodando se vuelve
cual columpio Himalayo jugueteando estos sueños.
y por fin digo basta / ya no digo a quien traza
mi unicornio encontrado perdió azul por el blanco.
y se queda esperando que regresen los ecos
los oídos alertas y un suspenso que crece.








EL CHALTÉN  (Patagonia Argentina)

Una de las pocas montañas a la que le conocemos el nombre impuesto por los primitivos habitantes, es el Chaltén, llamado Fitz Roy por el hombre blanco. Este nombre significa "Azulado" ya que es el tono de color con que se lo ve permanentemente.

Cuando Elal, transportado por el cisne, llegó a la cúspide del Chaltén, pudo admirar desde allí la grandeza y hermosura de la tierra que sería en el futuro, su tierra.
Mientras Elal descendía por las empinadas barrancas, salieron a su encuentro dos terribles enemigos, Kokesne y Shie (Frío y Nieve) a los que derrotó el héroe golpeando dos pedernales que originaron el fuego.
Tanto fue el estupor, que temiendo que Elal les enseñase la forma de hacer fuego a las aves y animales, se alejaron dejándolo descender del cerro.
El Chaltén, por haber sido el primer punto de contacto entre Elal y la Patagonia, es considerado sagrado.










¿QUIÉN ... LO QUE ...?

¿Quién marcará la marca al vano toro
Quijote con más vientos que molinos?
Nostradamus del tiempo del poroto
rama blanca sostén de Galileo.

¿Quién gritará los gritos bajo el agua
de un mar sin la sirena que amó Wilde?
anti-shakespeare los grafos / complicada
oferta de futuro Celayano.


¿Quién columpiará en aquél columpio
que tiene el mar de asiento y dos cadenas?
el Éverest sonríe del asunto
y el Aconcagua implora el otro extremo.

¿"Quién subirá / subiendo al cóndor-cobre
Elal jinete en cisne pata grande?
que el abrazo charrúa-argento arroje
Benedettis botellas para un Coya.

¿Quién con ojos vendados / (ojos-Borges)
dará otro piedra libre a misma patria?
acaso un Amazonas nueva / brote
con soles de naranjas galoperas.

No quiero ser feliz en soledades
estiro pues mi mano sobre el muro
laberinto perdido de verdades
blanca senda te pinta mi unicornio.

Toma mi mí / y yo / tu mismo tú
que nos urge el ingrato agujero
mis sueños alfareros de tuyú
con los tuyos / podrán hacer la tapa.












RETAZOS DE SEPTIEMBRE


Lorca

No hay palabras, aunque siempre
deban decirse palabras
cuando en el iris del ojo
se refleja una guitarra
esperanzado escudriño
hallar la tumba ignorada
para que los poemas tengan
al fin la boca que canta.



Luna

Asoma por un costado
una nueva luna nueva
tiene en sus ojos tormentas
y pestañeos de lagos.
A los lejos que es tan cerca
mueve la varita el mago
toca la luna que ríe
pellizcándose el halago.




Vida

¿Puede haber "mayor" magia?
¿Mayor dolor que una varita quebrada?
¿Quién se acuerda de la muerte del ganador inmolado,
del huevo-trinchera muerto en esa misma batalla?
¿Quién se apiada de los otros millones de fracasados
 soldados desconocidos que se quedaron sin magia?

Muchos habrán coincidido
con Rostand: su "Hombre y la Vida"
y juraron como él dar todo por un milagro.
En pleno desasosiego ciegos de espejos no vieron
que en cada uno cumplía la vida con sus reclamos.



Vino

"No soy de aquí, ni de allá" Facundo Cabral cantaba
y fiel a su propio canto fue un rato de Guatemala.

Y allí se quedó su sangre vino-cáliz de esperanza
en la copa de preguntas los Guatemaltecos cantan;
de su voz es que se adueñan,  eco que en el viento clama:

"Ellos son los suicidados cuando piensan que me matan"



Preguntas Buesalinas

Y sorprenderse una vez más si la sorpresa
tiene un Ángel metido entre las uñas.
Gato-mujer y el alma-gato en las preguntas
eterna cuestión del Hombre, sin respuestas.








AMANECE

Es una canción, sueño de alas por el viento
tajo mío impiadoso, espejo roto
perpetuando las heridas
ducha de añicos
masoquista.

Suicidio de los ojos sin el aire
huracanes ciegos, asesino
cobarde, umbral bajo del dolor
carril al centro de la tierra, aplaste
del ánimo que renuncia hasta de un nombre.

Alma en pena, sin la pena
vos, alegría de mi pena, exponente.
En alguna parte, sin los lobos
te lames las heridas, sola y te alimentas
con la risa de mis lóbulos
con la venda de mis ojos
ríes con mis dientes desprolijos
Rómulo molesto para el postre
servilleta de Afrodita.

Tajo inútil, y es tu risa
soplándome a la cara los pétalos de trébol.
Viuda negra a un paso cerca
de quinientos siglos de infranqueable laberinto
fantasma que corre al norte, siguiendo
la cruz del sur de las noches de los grillos.

El mar olvidadizo de la ofrenda
y un salmón sordo a la cascada de las olas.
El pintor sin miembros y sin boca, te presiente
escucha el anuncio de Darbukas.
Ya amanece.


Jorge Ergasto Montenegro (1953)
Nació en General Lavalle, reside en Santa Teresita






               
               
                           

3 comentarios:

  1. Ana Clau, estamos todos en deuda contigo. Vernos cual si otros, leernos descubrirnos, has hecho tu buena acción de los días.

    Te regalo un mar, del mundo el que eligieras. También la balasa que te auxilie en las tormentas. Abrazo.

    Ergasto

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  2. Gracias, Ergasto. Elijo una y otra vez el mismo mar (32 y playa). ¡Abrazos! (recién veo estos comentarios...)

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