Graciela Rosas


PLEGARIA

Oh, Dios! Dirige tu mirada,
colma mi corazón de la belleza,
que brindas en cada flor,
en la ternura, en el sol,
en el día, en las estrellas,
en el amor, en la dulce compañía
que aun en el silencio, todo me lo expresa.
Cierra el paso a la angustia, a la amargura,
pon un manto para que no existan
seres que sufren porque no hay trabajo
en una tierra donde todo es ¡Siembra!
donde la pampa florece en primavera,
donde los frutos brillan por el sol,
donde dormidas las fábricas  mil sueños
pueden saciar el hambre y el dolor.
No quiero ver que un hijo en otra tierra
abandone esperanzas y temple sus quimeras,
donde en vano buscará  a sus padres
y al fiel amigo que ¿por qué no llega?

Oh, Dios! Ilumina esta senda
que tanto duele a quien visiona o sueña
una Argentina pujante de trabajo,
una vida sencilla, pero buena.
¡Da fuerzas para luchar por nuestra tierra
esa fuerza que no decae ni flaquea
y deseos de crecer todos los días.
porque vence el que persevera.






  

Y MÁS ALLÁ

No ha alcanzado mi voz para nombrarte,
ni mis manos, caricia delicada,
ni mis ojos tal vez para besarte
con el milagro que no tiene la palabra.

Se que el tiempo, avaro, silencioso,
no me cabe en este corazón,
pero hay un espacio sin premura,
y en ese lapso…¡vibra mi emoción!

Traspasando el milagro de los días,
de las noches abrazada a tu calor,
se que más allá del sentimiento
en cada cosa, encontraré  tu amor.

En esa madrugada silenciosa,
alertada por el canto de un zorzal,
en las gotas de lluvia, en nuestro sueño,
en el campo que miras al pasar,
en el sosiego que nos da el invierno,
en la ternura de los hijos y aún más ,
en saber que te amo, que me amas…
¡Ven a mis brazos, amor mío, a soñar!








AMOR

Qué de sueños soñados
por la noche
en la hora milagrosa del amor,
no encontrando palabras
fue más fácil,
disfrutar su sabor.
Hay un dulce misterio
que nos une
y nos unió ante Dios;
en sentirme segura
en tus brazos,
a vivir me obligó
Quiero encontrar esa
palabra justa,
que pueda definir
esta emoción
y sólo una sube
hasta mis labios
con un suave calor,
sin verte, sin tenerte
ante mis ojos, sólo musito
esta palabra…Amor!








SILENCIO


Cuando se terminan las palabras,
cuando muda y vacía la mirada,
cuando la mano se extiende y no hay caricias,
solo encuentras silencios a tus ansias.

Cuando de pronto te asalta la nostalgia,
no se sabe de qué, de qué  añoranza
y se asoma a tu pupila esa lágrima
que es el fiel reflejo de tu esencia…

Cuando presientes sin saber qué cosa
que flota en el aire, una pena,
de tanto dolor que hay en cada alma…
Entonces sí que estás  frente a tu Dios,
ya no hay pena ni dolor ¡Sólo esperanza!








AHORA

Subí a las sierras,
encontré un vacío,
bajé   a los llanos
y pasó  lo mismo,
crucé  los mares
creyendo encontrar…
salté  montañas
y no hallé la paz.
Estuve a solas
y a solas lloré ,
me vi rodeada
y no supe ver.
Grité  a lo hondo
de mi corazón,
clamando  por oír
la voz de Dios.

…En fin, sufrí o gocé,
sin lograr encontrar,
lo que hoy…
¡en mis hijos se me da!








NADA MÁS

Aquí estoy. Fracasando las
palabras…
el silencio se instala en mi
interior.
Huelgan gestos y sonrisas
compartidas.
Todo es hoy.
Nuevamente abrazada a tu
figura
tan sola como soy,
he tomado el silencio de este
día.
Aquí estoy.




                                          
                      


AMOR DE MI VIDA

Amarte es ver, pasados
ya los años,
tus ojos fijos en los míos
y a través no se de qué milagro
tenderse entre los dos,
sin  un testigo,
este amor a prueba
de dolores, de distancias,
de males no sabidos.
Amarte es ver,
ya pasado el tiempo,
tus canas que acaricio
al descuido,
ellas me hablan todo
lo que viví contigo
y de nuestros hijos, si,
en cada uno encuentro
algo tuyo,
un gesto, un andar,
un cuidarme con mimo
y pasando los años
más te amo, sólo quiero
tenerte así, conmigo!








SUEÑOS

Escribo y sueño
y pienso y sueño
y creo y sueño.
¿Qué  sueño me deja
crecer en el viento,
girar los milagros,
perseguir anhelos?
Saber que a lo malo,
le sigue lo bueno,
que detrás de un duelo
se sienten caricias…y besos,
que luego que caigo,
sin prisa, sin miedo,
seguro camino
mirando hacia el cielo
Escribo y sueño
y pienso y sueño
y Creo!








TUS OJOS

No hablemos del pasado,
tiremos las cenizas,
hundámosla en el aire
y también en la brisa.
Tomemos la alegría
que vuelva en ti, la risa,
que jueguen nuevamente
tus pies,
¡que anden con prisa!
La vida es la de ahora,
recobra tu cintura,
da magia a la palabra,
que vuelva en ti la vida.
Asómate al otro,
no temas las heridas
y camina más junto,
a quien da por ti, la vida
y aunque resten tus ojos,
súmales alegría.









Sé que una lágrima  acompañó
mi vida,
Sé de dolores que tal vez serán,
llantos dejados a la vera del camino,
un adiós,
un andar…
un peregrinar de cielos infinitos,
una luz, navegar
por mares inciertos e ignorados,
sin Paz.
Sin Paz para borrarme de
mi angustia
no volviendo a encontrar
la tristeza, fiel en su mutismo
…y todavía más.


Graciela Rosas (1941)
Nació en Dolores, reside en General Lavalle 


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