Yanil Chaar


RIA DE AJÓ

Vine a ver la ría
que cobijó mi infancia
vine a probar sus aguas
y, me fueron amargas
las horas que no la tengo
abrigando mi mirada,
los inviernos en que muere
el frío en mis palabras.

Vine a ver mi pueblo
porque sé que es tu alma
la que frecuenta sus calles
desde una estrella dorada,
porque vi entre sus ramas
sus lluvias que terminaban
bajando por esa ría
con un nudo en la garganta…

Vine a besar la orilla
para buscar tu morada,
vine a ver la ría
que humedecía mi infancia…
y amaneció despacito
como siempre que pasara
las horas pensando en verme
de la vida enamorada.

Y… en la plaza del recuerdo
una palmera imitaba
ver caer de mis ojos
lluvia de agua salada.
Y mi llanto se escurrió
y mi llanto no fue nada
cuando cayó suave al río
que cobijaba mi infancia…








DESPERTAR EN MI PUEBLO

Ver el sol hundirse entre las nubes,
recordar un sueño…
saber si vas o no donde estoy,
a mi universo…
hacer un verso de tu amor
y de mi amor hacer un hueco.
Correr las vueltas de la vida yendo en círculo
y como si nada, reír al caer.
Mareados reír… morir de risa.
Saber que el tiempo es oro y el oro eterno.
Un árbol me mira en la ventana
Y le pido perdón por esa hamaca…
Yo lastimé sus brazos para dormirme en la infancia…
luego comí de sus manos y sus hojas se caían a mi paso.
¡Perdón tierra mía!!!
Me mira en lo oscuro el barro que junté en las cunetas…
se escapan los cangrejos del recuerdo…
Yo avanzo, ellos de costado van huyendo…
y allá va mi padre, a trabajar… más nunca en silencio…
cantando hasta el cansancio las canciones del momento,
su momento eterno
el que aún sigue viviendo y entonando un eco…
Quien sabe que besos serían los que jamás podría olvidar…
si eso se pasaba diciendo…
y callando…
Yo no adivinaba nada de su tiempo…
que poco lo veía y ahora está atento,
parado frente a mí, adivinando mi silencio,
yo escribo de su vida.
Él vigila mis movimientos.
El perro viene a verme, aparcero
se contenta con mirarme,
saberse acompañado en esa lucha de ser perro
y tener que acompañarme donde vaya por el tiempo.
(tiene suerte de no seguirme bajo el galopar intenso
de un caballo blanco que trasnochar quisiera…)
nosotros sólo caminamos por las calles de mi pueblo…
Me despeina el viento alegre del verano
y su tormenta.
Me inquieta el sabor a tortas fritas de la abuela…
de una abuela prestada que en cada lluvia se alerta
cumplir mis deseos con sus manos intenta…
saladitas y redondas Chola funde mi universo
con el mundo del campo
mientras…
sosiego mi aliento con un mate amargo y lento.
¡hay!... si el tiempo me llevara a la ciudad a ver el cielo…
cantaría en los teatros y compraría ropa buena…
pero no andaría casa a casa, yo, vendiendo
ni haría estos poemas con un entorno campero…
¡Si el tiempo me llevara a la ciudad a ver el cielo
no sería tan azul como el cielo de mi pueblo!
es que, General Lavalle tiene un azul tan intenso
donde brillan las estrellas que vosotros vamos viendo
del cenit al horizonte: ¡Cielo limpio, pampa impensa!
Llanura de mi niñez, que la “luz mala” va alumbrando
para que el paisano pueda cazar en noche cerrada…
(si la luna lo abandona Santos Vega lo acompaña)
 Y nada falta aquí…
Cuando “Lulo” de una nube nos cuenta viejas historias
con sus ojitos celestes mirando correr la tierra
en esa calle vieja haciendo valer la vida con su caballo
y sus perros…
y que Dios me perdone pero no hay como mi pueblo
donde a la hora de la siesta nadie parece estar viviendo
y la nochecita revolotea por el boulevard repleto
de helados y de novios, de niños y de besos…
música en los autos, silencio en el universo
mientras escribo estos versos…
crece el amor en mi pecho…
y mientras lees estas líneas crece el amor a mi pueblo...


Yanir Chaar (1981)
Nació en General Lavalle, reside en Santa Teresita 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario