Martín Villagarcia | poetas que pasaron por el Tuyú

3 am la dengue está a pleno

es la despedida de Deejay Traviesa
tomo un speed con vodka
mientras espero que sea el momento
para tomar el md que tengo en el bolsillo
un chico pasa y me mira
es alto como yo, también tiene anteojos
no me doy cuenta si está borracho
o si su torpeza es natural
lo miro
me mira
lo miro
me mira
nos miramos
hasta que lo encaro y le doy un beso
en la barra con acento chileno se presenta
se llama Martín también
es periodista
y está haciendo una pasantía en el diario clarín
no sé si es por su acento
o por lo lindo que me parece
pero le pregunto si no quiere compartir el md
sonríe como el gato de Alicia
pide un agua
y sin mucho disimulo
vierto el polvito blanco en la botella
agito fuerte
bebo
y le convido
el sabor es agrio y aséptico
como una pastilla vieja guardada en el fondo de un cajón
no pasa mucho tiempo
y empezamos a sentir los efectos
la música deja de ser un elemento externo
se nos mete por los poros
y nos invade por completo
hasta estallar en mil colores
la sensación de plenitud es tan grande
que solamente atino a darle el abrazo más fuerte que di en toda mi vida
me dice que está muy contento de haberme conocido
nos apretamos como si quisiéramos caber en el mismo cuerpo
y seguimos bailando
porque la música es un regalo
que no se puede despreciar
los límites desaparecen
soy uno con la música
soy uno con Martín
todos nadamos en un mismo mar de amor
antes de irnos busco a mi amigo Nico
pero no lo encuentro por ningún lado
ya se fue, como la mayoría de la gente
de pronto se encienden las luces
miro el reloj
ya son las 7
Traviesa se despide
de espaldas en suspensor
nos muestra la cola
Martín me espera en la puerta
salimos y vamos a su hotel
todavía es de noche
las bondades del invierno
las cuadras se alargan y se acortan
hasta que llegamos
nos sacamos toda la ropa
y nos metemos en la cama
su cuerpo es mi casa y ya llegué





Santa Teresita, 2017 

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