Norma Ester Montenegro


VIAJERO
  
Viajero permanente de la arena obstinada
¿Cómo puedes mantener sin conflictos tus sueños?
Debes tener tal vez para siempre instalado
un perfil  asombrado  en ocasos dispersos.

¿Estarás a la espera de que  te alcance el grito
con dimensión de estrella en máscara de días?,
En albas desoladas que presagian tus huellas
mojándote en el mar que desangra en la Ría.

Detrás de la cancela mira fijo tu niño
muy  dulce y hondamente a su ángel dormido.
Una nube  desmaya  en tu mundo de azahares
tenues  gotas que azulan tu cielo de suspiros.









CHAMAMÉ LAVALLENSE

Música: Miguel Ángel Córdoba


Vuelvo otra vez a pisar
tus calles mi pueblo amado,
una calandria me espera
en el alero del rancho.
Por el camino dejé
las ansias que me habitaron,
hay perfume a tamarindos
en los rincones del patio.

Regreso a buscar la infancia
la escuela, la plaza, el barrio
a mi dulce madre sueño
y el calor de su regazo.
Ceniza de mis cabellos
agita el viento escarchado,
está llegando el invierno
y en mi pecho va  anidando.


II
Las letras van floreciendo,
corazón enamorado
recuerdo  siempre a mi pueblo
y es un mensaje mi canto.
Refugiado  en el  silencio
un murmullo solitario,
quiero  apurar el regreso
 mi  pago  me  está llamando.

Vuelvo  siguiendo la huella
donde quedaran  tus pasos
paseando por  la ribera
junto a la Ría un verano.
Testigo de mi destino
es la ausencia de tus brazos,
en el abismo de mi alma
hay un amor desvelado.

Duendes en fila parecen
por el lucero alumbrados
los  viejos talas resisten
bajo su luz esperando.
 La noche teje su atuendo
y ellos me aguardan  rezando,
bajo  de un cielo compinche
un ombú se ha deshojado.








HUELLAS DE SAL

Chacarera
Música: Osvaldo Estrella

Los pasos me llevan siempre
al pago del Saladero
y al bailar la chacarera
hallan mis ansias consuelo.

El corazón cierra heridas
bajo de un cielo de higueras
roja oración de los frutos
que al viento lanzan su pena.

En la copla de la vida
regreso al sol de la siesta
y en las nubes del recuerdo
juego en un patio de tierra.

Los coronillos mojados
con el rocío del alma
arpegian entre las ramas
dulces notas de  guitarra.

La Ría alarga su brazo
y sólo  encuentra taperas
ausente está aquel poblado
en camposanto de greda.

Cubierta del barco hundido
que del lecho asoma apenas,
dos iniciales  a fuego.
cinceladas perseveran.

En el vuelo de  mi canto
palpita esta chacarera
baila conmigo  en los ranchos
sobre la sal de las huellas.








ECOS DE AUSENCIA 

(Zamba) 
Música : Javier Bravo

Niña Lavallense, florcita del pago
la noche en tu pelo tenías,
la miel de tus besos, junto a la ventana
mi boca ansiosa bebía.

El fuego de tus ojos, quemó a su antojo
la vida mía,  la vida mía,
ahora son ceniza nuestros amores
ya no hay hechizo junto a la Ría.

Estribillo
Cuando en las tardes por  un momento
llegas a mí como en sueños
novia pueblerina
 con que ternura  en ti yo pienso                
como a  Nuestra  Señora de la Merced.
tus ojos siempre recordaré.


Esclavo y devoto de tu mirada
tendrás mi cariño niña Lavallense
mientras por la vida siga mi camino
este secreto será para siempre

Hoy has pasado por mi lado ajena
quebrando el silencio de mi amarga calma
extendí la mano y sólo la nada
respondió al deseo de lo que anhelaba.

                                                        







CERCOS DE MADRESELVA

                            Vals 1° premio Certamen de la Canción Surera Dolores 2008.   
                            Música: Javier Bravo


Mi General Lavalle pueblito centenario
perfuma mi recuerdo el aroma de tu greda,
cercos de madreselva, jazmín de primavera
añosos tamarindos, la ría y la ribera.
Conservas en el tiempo tu antigua tradición
y al viejo saladero evoco en mi canción,
viajaban las noticias con promesas o lágrimas
surcando los caminos en la Galera e´Dávila.

Estribillo

Flameaba el pampero los ponchos encerados
que al galope tendido llevaban los arrieros.
Detrás de mil quimeras se fue mi corazón
añorando el regreso que nunca se cumplió
Mi General Lavalle te canto desde lejos,
quizás esta distancia se acorte alguna vez
y vuelva una noche buscando aquel recuerdo
presente en la nostalgia que en mi siempre vivió…

Del álbum de aquel tiempo, rescato de mi niña
su risa en la vereda escapando de la siesta
la plaza de un tal Galo, la sala de Rufina
la iglesia de Manuco y el patio de la escuela.
Al corso de la Mitre en noches de Febrero
llegaban las comparsas, lentejuela y satén
serpentina enredando el alma de las mozas
en sana algarabía viviendo el carnaval.

Estribillo

Flameaba el pampero los ponchos encerados
que al galope tendido llevaban los arrieros.
Detrás de mil quimeras se fue mi corazón
añorando el regreso que nunca se cumplió
Mi General Lavalle te canto desde lejos,
quizás esta distancia se acorte alguna vez
y vuelva una noche buscando aquel recuerdo
presente en la nostalgia que en mí siempre vivió…





DE MI PUEBLO

                            (Milonga)
                            Música: Mónica Cervera


Inspiran mi evocación
imágenes del pasado,
que en mi pecho se han quedado
y hoy hacen su aparición.
Es sincera la emoción
que fluye de mis relatos,
que pasarán con sus datos
en forma amigable y fiel,
a perpetuar en papel
aconteceres muy gratos.

Mi pueblo tiene el encanto
de lo simple y cotidiano,
siempre prodiga la mano
a quien sufre algún quebranto.
Con mi décima le canto
a sus valores humanos,
al alma de sus paisanos
que perdura en el presente
y convive cordialmente
entre vecinos y hermanos.

Destacada trayectoria
fue la del Doctor Mascías,
que a toda gente atendía
con dedicación notoria.
Quedaron en la memoria
riesgosas operaciones;
en adversas situaciones
su sapiencia utilizó
y a la vida permitió
mejorar sus condiciones.

El antiguo saladero
fue primordial en el pago,
merecedor del halago
y en importancia primero.
En su labor fue pionero
congregando a mucha gente,
que trabajó eficazmente
fomentando su pujanza,
mas luego de tal bonanza
es recuerdo solamente.

Ay pueblito campesino
mis sienes blancas reflejan,
los años que ya se alejan
a prisa por el camino.
¡LAVALLE! Fue mi destino
marcharme lejos de aquí,
pero siempre comprendí
el valor de mis raíces
y a los momentos felices
los guardo dentro de mí.

En algún atardecer
acortando la distancia,
llega hasta mí la fragancia
que da la ría al crecer.
Y suele permanecer
su magia por un momento,    
luego en el soplo del viento
vuela a su orilla a esperar,
que la vuelva a convocar
a través del pensamiento.









LAS CAMPANAS DE MI PUEBLO

De mi pueblo recuerdo las campanas
que Manuco tocaba diligente
anunciando las misas diariamente
con un dejo de honor. Y son mis ganas

de volver a escuchar esos sonidos
que me instan a pensar que tal vez luego
del pasado retornen con mi ruego
y en mi alma permanezcan detenidos.

La iglesia con la imagen venerada
de la virgen oidora de plegarias,
fueron en mi niñez destinatarias
del sentir de mi fe consolidada.
El tiempo transcurrió y aunque lejanas
en mi mente resuenan las campanas.









EL BOLICHE DE ASPIROZ

                            de General Lavalle


Supo ser muy bien mentado
aquel boliche rural,
donde en forma natural
se daba el trato apropiado.
Sencillo y considerado
el patrón con el gauchaje,
que a veces llegaba en viaje
con arreos para venta,
por la huella polvorienta
que acercaba a ese paraje.

Siglos atrás asentaron
cerca de allí paradero
los indios que con esmero
su impronta veraz dejaron.
Sus manos rudas forjaron
muy diversos utensillos,
platos, jarras y cuchillos
también urnas funerarias
en obras rudimentarias
hechas por seres sencillos.

Feria y remate de hacienda
una vez al mes de hacía
y cuando esto acontecía
la reunión era estupenda.
Al entrar a la vivienda
Había una gran cocina,
en donde alguna gallina
iba a parar al puchero,
también el guiso carrero
completaba la rutina.

Lindaba con La Esperanza
y El Palenque: dos Estancias
parejas en abundancias
en las horas de labranza.
Destacaba la templanza
singular de la peonada
que en nochecita cerrada
al boliche se acercaba,
y al truco, bochas o taba
despedían la jornada.

Hoy sus puertas se han cerrado
se ha convertido en tapera,
el candado en la tranquera
habla de un tiempo acabado.
El pastizal arraigado
crece a la buena del viento
y es testigo de un lamento
que recorre el monte e´tala
donde un reflejo e´luz mala
surge y se pierde al momento.


Norma Ester Montenegro (1944)
Nació en Lavalle, reside en La Matanza 



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