VIAJERO
Viajero
permanente de la arena obstinada
¿Cómo
puedes mantener sin conflictos tus sueños?
Debes
tener tal vez para siempre instalado
un
perfil asombrado en ocasos dispersos.
¿Estarás
a la espera de que te alcance el grito
con dimensión
de estrella en máscara de días?,
En
albas desoladas que presagian tus huellas
mojándote
en el mar que desangra en la Ría.
Detrás
de la cancela mira fijo tu niño
muy dulce y hondamente a su ángel dormido.
Una
nube desmaya en tu mundo de azahares
tenues gotas que azulan tu cielo de suspiros.
CHAMAMÉ
LAVALLENSE
Música: Miguel Ángel Córdoba
Vuelvo
otra vez a pisar
tus
calles mi pueblo amado,
una
calandria me espera
en
el alero del rancho.
Por
el camino dejé
las
ansias que me habitaron,
hay
perfume a tamarindos
en
los rincones del patio.
Regreso
a buscar la infancia
la
escuela, la plaza, el barrio
a mi
dulce madre sueño
y el
calor de su regazo.
Ceniza
de mis cabellos
agita
el viento escarchado,
está
llegando el invierno
y en
mi pecho va anidando.
II
Las
letras van floreciendo,
corazón
enamorado
recuerdo siempre a mi pueblo
y es
un mensaje mi canto.
Refugiado en el
silencio
un
murmullo solitario,
quiero apurar el regreso
mi
pago me está llamando.
Vuelvo siguiendo la huella
donde
quedaran tus pasos
paseando
por la ribera
junto
a la Ría un verano.
Testigo
de mi destino
es
la ausencia de tus brazos,
en
el abismo de mi alma
hay
un amor desvelado.
Duendes
en fila parecen
por
el lucero alumbrados
los viejos talas resisten
bajo
su luz esperando.
La noche teje su atuendo
y
ellos me aguardan rezando,
bajo de un cielo compinche
un
ombú se ha deshojado.
HUELLAS DE SAL
Chacarera
Música:
Osvaldo Estrella
Los pasos
me llevan siempre
al
pago del Saladero
y al
bailar la chacarera
hallan
mis ansias consuelo.
El
corazón cierra heridas
bajo
de un cielo de higueras
roja
oración de los frutos
que
al viento lanzan su pena.
En
la copla de la vida
regreso
al sol de la siesta
y en
las nubes del recuerdo
juego
en un patio de tierra.
Los coronillos mojados
con
el rocío del alma
arpegian
entre las ramas
dulces
notas de guitarra.
La
Ría alarga su brazo
y
sólo encuentra taperas
ausente
está aquel poblado
en
camposanto de greda.
Cubierta
del barco hundido
que
del lecho asoma apenas,
dos
iniciales a fuego.
cinceladas
perseveran.
En
el vuelo de mi canto
palpita
esta chacarera
baila
conmigo en los ranchos
sobre
la sal de las huellas.
ECOS DE AUSENCIA
(Zamba)
Música
: Javier Bravo
Niña
Lavallense, florcita del pago
la
noche en tu pelo tenías,
la
miel de tus besos, junto a la ventana
mi
boca ansiosa bebía.
El
fuego de tus ojos, quemó a su antojo
la
vida mía, la vida mía,
ahora
son ceniza nuestros amores
ya
no hay hechizo junto a la Ría.
Estribillo
Cuando
en las tardes por un momento
llegas
a mí como en sueños
novia
pueblerina
con que ternura en ti yo pienso
como
a Nuestra Señora de la Merced.
tus
ojos siempre recordaré.
Esclavo
y devoto de tu mirada
tendrás
mi cariño niña Lavallense
mientras
por la vida siga mi camino
este
secreto será para siempre
Hoy
has pasado por mi lado ajena
quebrando
el silencio de mi amarga calma
extendí
la mano y sólo la nada
respondió
al deseo de lo que anhelaba.
CERCOS DE MADRESELVA
Vals
1° premio Certamen de la Canción Surera Dolores 2008.
Música:
Javier Bravo
Mi General Lavalle pueblito centenario
perfuma mi recuerdo el aroma de tu greda,
cercos de madreselva, jazmín de primavera
añosos tamarindos, la ría y la ribera.
Conservas en el tiempo tu antigua tradición
y al viejo saladero evoco en mi canción,
viajaban las noticias con promesas o lágrimas
surcando los caminos en la Galera e´Dávila.
Estribillo
Flameaba el pampero los ponchos encerados
que al galope tendido llevaban los arrieros.
Detrás de mil quimeras se fue mi corazón
añorando el regreso que nunca se cumplió
Mi General Lavalle te canto desde lejos,
quizás esta distancia se acorte alguna vez
y vuelva una noche buscando aquel recuerdo
presente en la nostalgia que en mi siempre vivió…
Del álbum de aquel tiempo, rescato de mi niña
su risa en la vereda escapando de la siesta
la plaza de un tal Galo, la sala de Rufina
la iglesia de Manuco y el patio de la escuela.
Al corso de la Mitre en noches de Febrero
llegaban las comparsas, lentejuela y satén
serpentina enredando el alma de las mozas
en sana algarabía viviendo el carnaval.
Estribillo
Flameaba el pampero los ponchos encerados
que al galope tendido llevaban los arrieros.
Detrás de mil quimeras se fue mi corazón
añorando el regreso que nunca se cumplió
Mi General Lavalle te canto desde lejos,
quizás esta distancia se acorte alguna vez
y vuelva una noche buscando aquel recuerdo
presente en la nostalgia que en mí siempre vivió…
DE MI PUEBLO
(Milonga)
Música:
Mónica Cervera
Inspiran mi evocación
imágenes del pasado,
que en mi pecho se han quedado
y hoy hacen su aparición.
Es sincera la emoción
que fluye de mis relatos,
que pasarán con sus datos
en forma amigable y fiel,
a perpetuar en papel
aconteceres muy gratos.
Mi pueblo tiene el encanto
de lo simple y cotidiano,
siempre prodiga la mano
a quien sufre algún quebranto.
Con mi décima le canto
a sus valores humanos,
al alma de sus paisanos
que perdura en el presente
y convive cordialmente
entre vecinos y hermanos.
Destacada trayectoria
fue la del Doctor Mascías,
que a toda gente atendía
con dedicación notoria.
Quedaron en la memoria
riesgosas operaciones;
en adversas situaciones
su sapiencia utilizó
y a la vida permitió
mejorar sus condiciones.
El antiguo saladero
fue primordial en el pago,
merecedor del halago
y en importancia primero.
En su labor fue pionero
congregando a mucha gente,
que trabajó eficazmente
fomentando su pujanza,
mas luego de tal bonanza
es recuerdo solamente.
Ay pueblito campesino
mis sienes blancas reflejan,
los años que ya se alejan
a prisa por el camino.
¡LAVALLE! Fue mi destino
marcharme lejos de aquí,
pero siempre comprendí
el valor de mis raíces
y a los momentos felices
los guardo dentro de mí.
En algún atardecer
acortando la distancia,
llega hasta mí la fragancia
que da la ría al crecer.
Y suele permanecer
su magia por un momento,
luego en el soplo del viento
vuela a su orilla a esperar,
que la vuelva a convocar
a través del pensamiento.
LAS CAMPANAS DE MI PUEBLO
De mi pueblo recuerdo las campanas
que Manuco tocaba diligente
anunciando las misas diariamente
con un dejo de honor. Y son mis ganas
de volver a escuchar esos sonidos
que me instan a pensar que tal vez luego
del pasado retornen con mi ruego
y en mi alma permanezcan detenidos.
La iglesia con la imagen venerada
de la virgen oidora de plegarias,
fueron en mi niñez destinatarias
del sentir de mi fe consolidada.
El tiempo transcurrió y aunque lejanas
en mi mente resuenan las campanas.
EL BOLICHE DE ASPIROZ
de
General Lavalle
Supo ser muy bien mentado
aquel boliche rural,
donde en forma natural
se daba el trato apropiado.
Sencillo y considerado
el patrón con el gauchaje,
que a veces llegaba en viaje
con arreos para venta,
por la huella polvorienta
que acercaba a ese paraje.
Siglos atrás asentaron
cerca de allí paradero
los indios que con esmero
su impronta veraz dejaron.
Sus manos rudas forjaron
muy diversos utensillos,
platos, jarras y cuchillos
también urnas funerarias
en obras rudimentarias
hechas por seres sencillos.
Feria y remate de hacienda
una vez al mes de hacía
y cuando esto acontecía
la reunión era estupenda.
Al entrar a la vivienda
Había una gran cocina,
en donde alguna gallina
iba a parar al puchero,
también el guiso carrero
completaba la rutina.
Lindaba con La Esperanza
y El Palenque: dos Estancias
parejas en abundancias
en las horas de labranza.
Destacaba la templanza
singular de la peonada
que en nochecita cerrada
al boliche se acercaba,
y al truco, bochas o taba
despedían la jornada.
Hoy sus puertas se han cerrado
se ha convertido en tapera,
el candado en la tranquera
habla de un tiempo acabado.
El pastizal arraigado
crece a la buena del viento
y es testigo de un lamento
que recorre el monte e´tala
donde un reflejo e´luz mala
surge y se pierde al momento.
Norma Ester Montenegro (1944)

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