DECLARACIONES
Viento, subes desde lejos, y te siento mío.
Caes de a poco disfrazado de lluvia, pero eres viento.
¿Por qué resistes tu existencia?, te sabes engañador
y por eso temo.
Aquí, lejos, donde todo sabe a distancia,
Donde no eres,
Donde estas, sin pertenecer;
Te guardo un lugar para que despejes un poco mis sueños.
Brisa, suave eres, compañía de tardes marinas,
Donde el relieve se mezcla en su conjugación casi perfecta.
Te pareces al lugar de donde vengo.
Indeciso, lejano, mío,
Por que tú, brisa, si que eres mía.
Allí, donde se cruzan las ganas con las dudas,
En ese lugar en donde todo nace cada vez que despierta,
Y es nuevo, todo, cada día de sol.
Viento ¿por qué te llevas todo lo que he hecho?,
He construido en juego cada una de las partes de este castillo.
Frágil castillo de arena, corrediza, ocre, salada, ajena...
Me envuelves, me arrastras con furia hasta tus lugares,
Algo quieres mostrarme, algo quieres quitarme.
Y no te importan mis dolores, solo me llevas,
No te importa mi cansancio, solo me envuelves en tus ráfagas.
Pero algo tienes de bueno,
Cada vez que me llevas, sueño...
Imagino que soy etérea, liviana vuelo, sin rumbo.
Y me suspendo en el aire, y floto y me siento tan libre.
No se por que te enfureces tanto, gritas, corres de un lado hacia otro,
Sin dueño...
II
Son pocas las veces que te contemplo sin llorar,
Son pocas las veces que te escucho y me dejo convencer de que soy libre.
Eres tan inmenso que ni la voz del poeta te abarca por completo,
A veces transmites paz, otras tristezas.
No recuerdo cuando fue que te conocí,
Pero debo de haber sido muy chica,
Tu melodía, fue mi canción de cuna.
Tus olas mis abrazos...
III
Sabes quien soy,
O solo imaginas quien debería ser, para vos.
Conoces mis debilidades,
O solo son parte de las tuyas.
Crees en mi,
O solo es la mera extensión de tu seguridad.
IV
Me gustaría que juguemos un rato...
Yo seria una princesa y vos mi príncipe,
Yo seria poeta y vos la musa perfecta,
Yo seria letra y vos el papel donde descansan atentas,
Si yo fuese luna, vos serias el sol, dándome tu luz, para que pueda brillar.
Si yo fuese estrella, serias el firmamento para que pueda lucirme.
V
Cuando me dejas sola, temo no volver a verte.
Y deseo con ansias el momento en que regreses a casa.
Y recibirte con un abrazo y besarte hasta que mis labios no lo resistan,
Y decirte todo lo que te amo y te necesito, pero a veces no puedo.
Me paralizo al verte y me invaden sentimientos que desconozco.
Yo me desconozco cuando no logro pronunciar una palabra de amor,
Cuando no logro acariciarte sin rencor.
VI
Hace días que no puedo conciliar el sueño.
Me detiene con su prisa la melancolía del ayer,
Y ya no puedo ver más allá de mis ojos.
Espero ansiosa el llamado de tu voz.
En este preciso instante, una brisa amarga
Corre por mi espalda,
Mis dedos se entumecen, y mi frente despide sudor.
Creo que ya no estoy aquí,
Me cuesta hablar del viento, me duele hablar del mar.
Me he convertido en algo que no puedo definir,
Me perturba,
Me asusta,
Me desconcierta...
Solo me reconozco por la mañana,
Cuando refresco mi rostro, con agua del arroyo.
Es en ese reflejo en el que me veo mía.
VII
Que se esconde en las despedidas, que suelen ser tan amargas,
Tan dócilmente amargas...
Se basan es promesas ridículas y disculpas inútiles,
Suelen ser tan feas...las despedidas.
“los despedidos”, se miran, casi sin distinguirse por el
peso de las lagrimas,
se besan sin tocarse demasiado,
intentan olvidar sensaciones, creando nuevas.
Y se van dejando a un lado todo aquello que “creen” no
Necesitar, pero saben que volverán algún día por mas.
VIII
No me culpes, se que hace tiempo no vengo por acá,
Y no es casual que aparezca hoy.
¿Sabes lo que pasa?, por momentos pierdo el objetivo,
no se quien soy, que es lo que hago, por momentos
ni siquiera recuerdo que es lo que me gustaba hacer,
cuales eran las cosas que me daban placer.
Y es entonces cuando me siento morir de a poco
Y no encuentro salida posible.
Por lo tanto es esta una visita interesada,
Pues basta que yo pose mis manos sobre el papel
Y ponga en funcionamiento mi memoria para que comience a recordar
Que de todo me hacia feliz y que de todo es preciso olvidar.
IX
Hoy te escribo después de un tiempo de ausencia.
Te puedo decir que he extrañado mucho de ti,
Pero no solo de ti, sino de lo tuyo también.
Y cuando te pienso lejos, y recuerdo momentos
Viejos cuando era apenas una niña, recurro a música
Tuya, demasiado tuya, que no me hace nada bien.
X
Es bueno saber que en momentos de ingrata soledad,
Apenas voy a tener un buen disco, un sabroso vino,
Un cigarro fumándose celoso y ganas de escribir.
¡Por algún dios divino que nunca me falta el apenas
Eso!.
XII
Todos regresamos al mismo lugar, después de algún tiempo.
Y yo no culpo por eso. Soy eso.
Regresamos en una delicada búsqueda de lo que quedo.
Olvidamos el hecho por el cual nos fuimos; no quedaba nada más.
El habernos alejado, nos hace perder la memoria del recuerdo;
Y la de los dolores también.
“La verdad no es lo evidente”…
XIII
Las culpas suelen seguirnos, de cerca.
Despacio.
Te siguen, queriendo adueñarse de lo poco
Que ha dejado la resignación.
No contenta con ello. Busca más.
Sabe donde meterse y cuando hacerlo.
Es suspicaz.
Es odiosa.
Es cruel.
Pero existe.
Me pregunto, si en todo el tiempo
Que lleva de existencia, nadie,
Ha encontrado nunca
Una verdadera solución.
Deduzco que la culpa, no tiene cura…por que genera más culpa.
XIV
Por que será que me cuesta tanto eso.
Sí, eso que algún loco alguna vez quiso llamar felicidad.
La felicidad será solo un estado.
Es decir, uno está feliz o no lo está.
La felicidad será un lugar de pertenencia.
Una razón.
Una suerte.
No se. A esta altura me pregunto,
Si quizás estoy siendo feliz y no logro darme cuenta
Por el mero hecho de no saber que es.
Si. Seguro es eso.
Mené González (1980)

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