ALMOHADA CÓMPLICE
Siempre me ha resultado difícil
que la almohada se adapte a mis sueños,
no pudiendo entonces resolver que el descanso se adapte a mi fatiga. Y el sueño se transforma en una gran antología confusa
donde los rostros de los personajes se confunden entre páramos desconocidos y el cotidiano zaguán de los malvones rojos, escribiendo en mi cuarto un cuento de final incierto.
Qué extraño, hoy soñé una luna enorme y roja sobre el mar y sin embargo, desperté llorando. Caminé hasta la cocina y me esperaba el sol... y las noticias …
MAÑANAS
DE JÓVENES
Cuando de
repente en el esplendor de la vida llega una palabra jamás antes pronunciada,
una densa
marea nos recoge en sus brazos
y comienza
el largo viaje entre magia y realidad.
Ayer muchas
palabras se dijeron los jóvenes,
en un
antiguo rito de iniciación.
Ante el
desvelo de los vigiladores y el ruido de sirenas.
Amor una
palabra que inició la danza...
Aquí el mar
dormita después de tanta algarabía....
Y las
palabras las llevò la primera marea….
MAR
Tus murmullos monocordes
y constantes…
Son todo lo que escucho
por las noches… entonces reconozco que vivimos en un maridaje sereno y
relajado…
Con historias de marinos
y de peces que hacen magia en tus orillas…
Acompañando algún amor
de temporada,
que amorosamente sólo
durará unos días…
CIELO DESPEJADO
Alza el vuelo
¡oh¡ ¡
barrilete
Hacia el horizonte marino y azul
mírame
desde la distancia
mientras
me abandono
de materia,
me niego a perderte
y me rio
de mi misma…
mírame
desde la distancia
mientras
me abandono
de materia,
me niego a perderte
y me rio
de mi misma…
POCA
GENTE EN LA PLAYA
Sola
en ese banco pienso: no nos podemos meter en la piel de nadie,
por
mucho que nos parezca haberlo logrado mediante un espejismo momentáneo de
fusión. Cada ser es radicalmente distinto a otro cualquiera,
aunque
a veces estallemos al mismo tiempo,
como
las olas que se persiguen y coinciden un instante en su cumbre de espuma.
Sí
exactamente igual que las olas.
MAR PRESENTE
Con tu presencia, tu
color plateado te veía llegar y la tarde se abría como un ala, tu abrazo me
envolvía como un nudo y el amor era simple como un beso , yo te hablaba y te
hablaba y te decía , no sé qué cosas, no recuerdo ahora, después siempre hay un
después de soles que se apagan en los andenes de estaciones viejas y ya al
final la soledad mordiendo el gran silencio.
Y este MAR que te
reemplaza.
Mabel Duque Lobato (1950)
Nació en CABA, reside en San Bernardo del Tuyú
No hay comentarios.:
Publicar un comentario