Julián Podestá


DESTIEMPO

No sabía si estaba nerviosa, ansiosa o solo era el atardecer que erisaba su piel, ya era el cuarto cigarrillo que encendía, los mates ya estaban fríos y el mar le cantaba una melodía distinta a la de la última vez.
Su pelo era largo o al menos así lo recuerdo, sus labios tibios, suaves, sensuales…
Dónde estará? Se acordará de mi? Es feliz?
Mis manos ya arrugadas recuerdan el calor de las suyas y mi mente algo confusa me repite su nombre.
Y aquí estoy en esta playa donde la vi por última vez cada tanto vuelvo a recordar su ser que un verano me hizo arder.








Una noche serena, llena de estrellas, la oscuridad acelera las pulsaciones que corren con la arena, la pasión que empieza besando sus cuellos, proponiendo la escena que rápidamente de ropa se aleja y concreta entre olas el encuentro de los cuerpos, que acabarán acostados mirando el cielo.








EN MIS OJOS TUS OJOS

Tendrían que haberla visto, era el centro de un cuadro perfecto, entre su soledad, la inmensidad del mar y su sonrisa que se esfumaba con la brisa de la madrugada. Con su caminar iluminaba la oscura calle que la acompañaba y la humildad de su corazón se reflejaba en el agua. Tan solo fue un instante y me bastó para entender, que un alma en libertad, ante toda tempestad, puede besar la felicidad.


Julián Podestá (1992)
Nació en CABA y reside en Las Toninas 

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