FUGAZ
¡Socorro!
El
mar me absorbe como estillas, me adentra en su prisión reposando sobre mi
pecho,
No
puedo escapar de su mirada, de su natural belleza y me vence.
Dolorosa
es su manía de arrinconarnos como presa, fascinados ante su majestad…
El
ocaso y la luna callan ante él,
Mareas
gestadas en blancas pinceladas han atracado sosegadas en costas lejanas,
Soledad,
mensajes, historias, fantasías, conjuros vuelven sin respuestas adheridos al
vaivén de sus olas…
Y
tras el límite de la espera me desprendo de mi misma cubierta del suave roce de
su silencio…y solo enjuago mis lágrimas entumecidas…
Y
aleteo presa de amor: un poema.
MAÑANA
Mañana
amanecerá más tarde, los peces afluirán en costas lejanas,
El
valle del silencio perseguirá otra etapa,
El
sol confiara,
El mar dormitara,
Del
puerto acoplaran cientos de navíos, levantaran sus anclas sin esperar la voz de
mando, sin despedidas…
Inmóvil
de sueños, el otoño tempranamente se sumergirá en palabras vestidas de frio,
en
estelas de marcos grises.
El
despertar los mirara desvaído de horas,
La
tarde caerá sin enmienda,
El
latir de la hoja morirá al aterrizar bañada de lirios,
No
habrá lamentos, solo heridas de un corto tiempo…
FRENTE
A MI
Nace
una luz,
Sorda,
solitaria, lejana.
Avanzo,
Invadiendo
huecos enmudecidos de voces.
Delirio
ante la fina línea del hastió,
Mientras
oigo el suspiro del mar soleado de cerdas y un paño emerge.
La
tierra estática posa,
Lujuria
de olas sin culpas,
Eclipse
de una esencia.
En
la alquimia del olvido,
me
abandono distraída ante el fuego lunar,
Ilusión
contenida…
Vigilia
de un instante –silencio y vos-
ARDIENTE
En
pos de un deseo,
Encandilada,
Furtiva,
Una
noche de verano,
Sin
falsa virtud,
En
el camino del declive de la aurora,
Conjurada
de nostalgia,
Bajo
su ardiente majestad,
Corrí,
Por
las calles,
Ese
día,
A
la hora exacta,
Hincando
minutos,
De
milésimas de segundos,
Detonando
partículas de mí ser en trazos de letanías,
Y
me abandone,
Sin
adiós pronunciado,
Perenne
al ocaso,
Solo
por el gozo,
De
robarle a mi alma;
Lagrimas…
A
VECES
A
veces un instante golpea a mi puerta,
Rememorando,
Una
palabra,
Una
mirada,
Una
sonrisa,
Una
lagrima,
Una
voz,
Un
volver…
Con
el tiempo mi desolada memoria busca la quietud del olvido,
por
el simple temor a llorar mis recuerdos,
De
aquella que fui...
Analia Gravano (1975)

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