Analia Gravano


FUGAZ

¡Socorro!
El mar me absorbe como estillas, me adentra en su prisión reposando sobre mi pecho,
No puedo escapar de su mirada, de su natural belleza y me vence.
Dolorosa es su manía de arrinconarnos como presa, fascinados ante su majestad…
El ocaso y la luna callan ante él,
Mareas gestadas en blancas pinceladas han atracado sosegadas en costas lejanas,
Soledad, mensajes, historias, fantasías, conjuros vuelven sin respuestas adheridos al vaivén de sus olas…
Y tras el límite de la espera me desprendo de mi misma cubierta del suave roce de su silencio…y solo enjuago mis lágrimas entumecidas…
Y aleteo presa de amor: un poema.









MAÑANA

Mañana amanecerá más tarde, los peces afluirán en costas lejanas,
El valle del silencio perseguirá otra etapa,
El sol confiara,
El  mar dormitara,
Del puerto acoplaran cientos de navíos, levantaran sus anclas sin esperar la voz de mando, sin despedidas…
Inmóvil de sueños, el otoño tempranamente se sumergirá en palabras vestidas de frio,
en estelas de marcos grises.
El despertar los mirara desvaído de horas,
La tarde caerá sin enmienda,
El latir de la hoja morirá al aterrizar bañada de lirios,
No habrá lamentos, solo heridas de un corto tiempo…









FRENTE A MI

Nace una luz,
Sorda, solitaria, lejana.
Avanzo,
Invadiendo huecos enmudecidos de voces.
Delirio ante la fina línea del hastió,
Mientras oigo el suspiro del mar soleado de cerdas y un paño emerge.
La tierra estática posa,
Lujuria de olas sin culpas,
Eclipse de una esencia.
En la alquimia del olvido,
me abandono distraída ante el fuego lunar,
Ilusión contenida…
Vigilia de un instante –silencio y vos-









ARDIENTE

En pos de un deseo,
Encandilada,
Furtiva,
Una noche de verano,
Sin falsa virtud,
En el camino del declive de la aurora,
Conjurada de nostalgia,
Bajo su ardiente majestad,
Corrí,
Por las calles,
Ese día,
A la hora exacta,
Hincando minutos,
De milésimas de segundos,
Detonando partículas de mí ser en trazos de letanías,
Y me abandone,
Sin adiós pronunciado,
Perenne al ocaso,
Solo por el gozo,
De robarle a mi alma;
Lagrimas…









A VECES

A veces un instante golpea a mi puerta,
Rememorando,
Una palabra,
Una mirada,
Una sonrisa,
Una lagrima,
Una voz,
Un volver…
Con el tiempo mi desolada memoria busca la quietud del olvido,
por el simple temor a llorar mis recuerdos,
De aquella que fui...


Analia Gravano (1975)
Nació en CABA, reside en San Bernardo del Tuyú 









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