Atardecer en la ría
Contempló aquel derroche de color...
¡¡Sí, como se decía
era un regalo de Dios!!
Aún se veía el Sol.
El cielo... el cielo era
una paleta de intensos colores...
Rojos, dorados, bermellones...
Grises, oscuros y pálidos.
Y el agua de la ría,
duplicaba esa pintura
como en un espejo.
¡¡Qué maravilla!!
No recordaba nada ... nada.
Estaba en otra dimensión...
La vibración del color
que penetraba en todo su ser
la hizo entrar en consonancia y
se sintió parte del todo...
Debía volver.
Su pueblo la esperaba.
Silvia Susana Consolino (1947)
Nació en Banfield, reside en San Clemente del Tuyú

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