Pablo Alonso


NO TE CONFUNDAS

No te confundas... 
que habiendo sol y estando el cielo despejado,
puede haber terrible sudestada.

No te confundas,
porque hasta la persona más callada,
en su silencio puede estar diciendo mucho.

No te confundas,
que el llanto no es solo atributo de la tristeza
y hasta el orden es parte del caos.

No te confundas,
que hasta los senderos nocturnos
son iluminados por el diálogo,
como los recuerdos hacen presentes las inasibles ausencias.

Y un final puede ser comienzo...
aunque pasen las fronteras de los años…
y del tiempo.







GOTAS KAMIKAZES

Llegaré más cuando los aromas de los tilos,
quizás no sean más que un recuerdo en mi nariz
y la tenue luz otoñal serán acrílicos licuándose
bajo la mirada de ventanales con insomnio.

Los aromas volverán en lágrimas de estación,
 como queriendo retener en la memoria un tren
que no volverá a pasar, 
y solo hará crecer el yuyo
en la vía muerta de la vieja estación.

Tristeza de lluvia que cae
sobre una calle de alquitrán...
¿Acaso no son kamikazes las gotas
al estrellarse contra el asfalto estéril?








PROFUNDA INMENSIDAD

Nocturnidad de mar que conversa,
lluvia que se anida dentro de los ojos,
destinos que se desandan
como en puntas de pies.

Entonces serán como los paisajes
de las esquinas donde se citan las almas,
punto nodal en esa dimensión donde se concretan
los perdidos reencuentros.

Nostalgia tibia de suave sonrisa en puntitas de pie,
como llovizna contemplada desde la ventana del bar
cuando tímidamente se va humedeciendo la calle.

Como rayos de sol que paulatinamente
se filtraban desde sus pestañas,
incubando en sus pupilas,
la creación de criaturas que fluyen
hacia la profunda inmensidad…
y espera desterrada.








ENSOÑACIÓN

Que el olvido no erosione la memoria,
que el llanto no sea solo monopolio de la tristeza.

Que el silencio no sea omisión,
porque entre diálogos silenciosos
confluyen las conversaciones
que deambulan en la memoria.

Que los sueños sean reencuentros con lo inasible.
Que el viento lleve en sus huellas el nácar de la lluvia,
y que tus parpados se renueven con la lluvia de tus ojos.



Pablo Alonso (1977)
Nació en CABA, reside en San Clemente del Tuyú


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