COLOR
CAFÉ
Fue
la primera vez
al
abrirse la puerta del 66.
La
ayudé a bajar, estaba cargada de paquetes con moños.
Tal
vez regalos para Navidad.
Delgada
y dulce me deslumbró en un instante
y
clavé mi mirada en sus ojos café.
¿Existe
el amor como en cuento de hadas?
Realmente
no lo sé.
Los
años nos pasan sin pedir permiso,
lo
bueno, lo duro, todo es desafío.
Juegan
nuestros tiempos, manejas los sueños
todo
va cambiando con el correr de los días
pero
el brillo de sus ojos café
aún
suben y bajan como aquella tarde tibia
bañada
en rocío en aquel cruce del 66.
SEDUCCIÓN
Desenfrenada
y desnuda
la
ciudad corre
la
gente que llega
la
viste con gritos, con prisa,
con
magia y misterio.
Ascensores
que suben
personas
que bajan
el
día se empaña de angustias y ansias.
Lo
vi en la calle
corriendo
para llegar a tiempo.
Cruzamos
miradas tan solo un momento.
La
tarde se pone en mi Buenos Aires amada
cientos
de luces la visten
de
seducción y calma,
recorro
el misterio en el aire
¿Lo
veré otro día?, pregunto
Y lo
espero callada.
OLVIDOS
La
tarde se ha puesto gris. Nubes oscuras se apropian del horizonte.
Plomiza
y fría la brisa va trayendo la noche.
Un
temblor sin causa me envuelve sigiloso.
Observo,
a veces veo.
Nadie
en la calle. Poca luz y tenues reflejos en las vidrieras.
Parece
un mundo distinto, día y noche,
dos
universos, el mismo lugar.
Ellos
caminan jugando, gritan, se ríen.
La
gente pasa, jamás notan su existencia.
Suben
y bajan de los micros en la vieja terminal.
Solo
piden una moneda por acarrear el equipaje.
Limpian
vidrios en los semáforos:
“No
nene, salí de acá,
no
me toques el parabrisas que lo podés rayar”.
Como
perros de la calle vagabundean entre micro y micro,
entre
auto y auto, entre vida y muerte.
No
tienen horario. Tampoco escuela, ni ternura,
nunca
unas manos sobre sus cabellos al viento.
Se
cuidan entre ellos.
Olvidos
de adultos en potencia, crecen solos.
Sobreviven
en la selva del desinterés,
la
discriminación y el egoísmo.
Viven
a su suerte.
María Virgnia Bendeck
Nació en CABA, residió durante algún tiempo en Santa Teresita
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