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Tuvo valor cuando denunció al verdugo. Había cambiado el doblez
por enfrentar. Pudo gritar y ya no callar. Una esperanza lo sostuvo. La voz de
su sangre lo llamó a la lucha. La libertad como horizonte lo calmó del
nauseabundo olor del oprimido. El amor a su hija lo sobrepuso al miedo, y clamó
por sus derechos.
La sombra me sigue… No sé por qué… Es suave y silenciosa, sigue
mis pasos… Me busca en la profundidad de mis sueños. Me asusto, enciendo la
lámpara, ella ilumina despacio mi terror nocturno y autoriza la tranquilidad de
una mañana serena.
Malena De Bianchetti (1963)
Nació en Lomas de Zamora, reside en Mar del Tuyú
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