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Charlie Vent era relojista. No relojero, relojista. Relojista de relojes de arena. Tenía tantos métodos para contar granos de arena, como tipos de arena hay en el mundo. Uno puede ver en su museo, registros de aquellos métodos con nombres tales como "Ica" y un pequeño cálculo incomprensible, acompañado por un grano de esa región; esto repetido cientos de veces por miles de regiones. El museo es una hermosa playa donde el tiempo nada importa.
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Hay dos ojos celeste o azules
que me persiguen
no sé cuál es el límite entre ambos
pero me siguen
cambian de mujer
de personas
incluso se hunden en los lagos del sur
y me miran
me seducen cada vez más
creo que si pudiera juntar
viento en un tarro de mermelada
sería azul o celeste
y serían ellos, siempre
dos ojos que me miran
y se vuelan cómo el viento
como una ráfaga
que mañana volverá.
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Hace un tiempo me sentía como esas murallas que resistieron, revenidas por la violencia y el viento, pero en pie. Hoy, después de tanto traqueteo, soy una roca que se liberó y va cayendo por el llano, pequeño, anónimo, muerto de risas.
Leandro Del Arco (1981)
Nació en Lanús, reside en Mar del Tuyú
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